miércoles, 23 de mayo de 2018

Capitulo 4: Date la buena vida.

Debemos dejarnos de órdenes, caprichos y costumbres y plantearnos las cosas desde dentro de nosotros mismos: decidir qué hacer con nuestra vida; por esto, queramos o no, somos libres. Aunque podamos hacer lo que queramos, no debemos confundirlo con hacer lo que nos venga en gana. Pero vivir no quiere decir pasar el tiempo: hay que vivirlo bien. Se nos dice que para vivir felices hay que hacer lo mejor posible o estar lo mejor posible desde cualquier punto de vista.
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Esto se plantea también en la Biblia. Según la historia de Esaú y Jacob, Esaú (el primogénito) renuncia irresponsablemente a sus derechos en un momento de hambre y los cambia por un plato de lentejas; Esaú cree que ha conseguido lo deseado y que ya es feliz, pero en verdad lo que ha conseguido es lo que se le apetecía en ese momento. A partir de ahí se arrepiente de haberlo hecho simplemente para lograr una felicidad a corto plazo. Él ha olvidado que la vida sigue después de esas lentejas, y que todo no lo puede dejar por un momentáneo placer. A parte de esta anécdota, también nos cuenta Savater sobre el aspecto del dinero una historia sobre un ciudadano llamado Kane, el cual es un hombre que aunque tiene mucho dinero y poder no es feliz porque para conseguir lo que tiene, tiene que crearse muchas enemistades. Lo que queremos en síntesis es darnos "la buena vida" (pero humana y racional). Pero para darnos esta buena vida debemos relacionarnos con otras personas y tratarlos como humanos: hablarles, escucharles...y además pensar que la vida no se acaba ahí y que después vienen las consecuencias, que se pagan para bien pero también para mal.

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